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LA IMPORTANCIA DE LA RESPIRACIÓN EN LA PRACTICA DEL METODO PILATES

  • Foto del escritor: Silvia Duarte
    Silvia Duarte
  • 6 oct 2018
  • 4 Min. de lectura

La respiración no solamente oxigena la sangre, sino que también tiene efectos sobre otras zonas del cuerpo. Con los principios del método Pilates contribuimos a que estos efectos consigan el máximo beneficio.


Empezando por la capacidad vital pulmonar podemos incrementar el volumen de la caja torácica durante las inhalaciones, gracias al aumento de la movilidad en los 3 ejes espaciales:


* Aumento del diámetro vertical, mediante la respiración diafragmática o abdominal. En la inspiración se produce una contracción del músculo diafragma. Por sus inserciones en las costillas y en la columna vertebral lumbar (mediante los pilares del diafragma), el movimiento del diafragma al contraerse sigue una dirección hacia abajo y hacia adelante. Con este tipo de respiración aumenta el diafragma vertical de la caja torácica, creando espacio para la expansión de las bases pulmonares. La profundidad de la exhalación aumenta si contraemos activamente los músculos abdominales, especialmente si contraemos activamente los músculos abdominales, especialmente, el transverso del abdomen que estrecha la cintura al contraerse. Podemos facilitar esta acción mediante la imagen de “llevar el ombligo hacia la columna y hacia arriba” al exhalar (Fig. A y B).





*Aumento del diámetro anteroposterior, con la respiración torácica o esternal. En la inspiración elevamos el esternón adelante y arriba. En la espiración lo descendemos, como si quisiéramos aproximarlo al pubis, como si hundiéramos un puñal imaginario hacia el pubis. El cierre torácico también se completa con la activación triangular del esternón (Fig. C).





La mayor profundidad de la espiración ocurre cuando trabajan los dos oblicuos externos y el recto anterior.


*Aumento del diámetro transverso, mediante la respiración costal. Por la disposición y morfología de las costillas y de sus articulaciones con las vértebras y el esternón, existe una posibilidad de movimiento costal semajante al movimiento del asa de un cubo, expandiendo durante la inspiración la parrilla costal hacia afuera y arriba. Esto es especialmente evidente en las costillas inferiores, por su mayor curvatura. En las costillas superiores también se observa este efecto , pero con menos desplazamiento vrtical, merced al trabajo del serrato anterior (Fig. D y E).





*El espacio torácico posterior e inferior también tiene posibilidades de movilización que inciden en la respiración, sobre todo al final de la espiración gracias a la activación de los serratos posteriores inferiores, el transverso y el diafragma (Fig. F).


Podemos aumentar la profundidad de la exhalación si damos la indicación de “cerrar las costillas inferiores”, de aproximarlas, lo que activa a los oblicuos externo e interno.

Después de ejercitar estos tipos de respiración pulmonar habremos conseguido mayores posibilidades de aireación del territorio pulmonar y, obviamente, una mejoría en el intercambio gaseoso.


Otro efecto del movimiento respiratorio es el de la movilización del tronco, como acabamos de apuntar. Durante la inspiración, la tracción de los pilares del diafragma sobre las vértebras lumbares, de las fascias mediastínicas sobre la columna torácica y cervical, y la expansión de la caja torácica, crean un componente global que facilita la extensión articular en toda la columna. Al tomar aire profundamente se facilita la lordosis lumbar, la extensión dorsal y lordosis cervical.


Lo contrario ocurre cuando exhalamos: se produce un “cierre” de las cadenas musculares anteriores, que llevan a la flexión de la columna vertebral y al reclutamiento de los músculos del abdomen, lo que facilita la flexión del tronco y, por ello, utilizaremos la espiración cuando hagamos ejercicios que requieren un plus de fuerza para flexionar el tronco.


Por otra parte, el movimiento de los miembros también afecta a la movilidad torácica y, por lo tanto, a la respiración. De tal forma que cuando elevamos o abducimos los hombros y los brazos ayudamos a la expansión torácica, o sea, a la inspiración y a la extensión vertebral. Sobre la zona lumbar ocurre lo mismo cuando extendemos el miembro inferior desde la cadera, aumentamos, entonces, la lordosis lumbar. Lo contrario ocurre en la flexión. La combinación de la respiración con el movimiento de los miembros nos ayudará a aumentar el movimiento sobre las articulaciones de determinadas zonas vertebrales.


De la misma manera podemos desarrollar el efecto contrario. Esto es, la estabilización del tronco mediante la respiración. La estabilidad de la pelvis mejorará si cuando flexionamos las caderas hacemos una inhalación, lo que compensará la tendencia flexora lumbar, y viceversa: cuando en la extensión de la cadera, exhalamos, frenamos la tendencia a la lordosis, manteniendo así, estables la pelvis y la zona lumbar.


Finalmente, la respiración diafragmática también afecta a otras áreas, espacialmente, al otro diafragma: el pélvico. El suelo de la pelvis se mueve sinérgicamente con el músculo diafragma, de forma que cuando el diafragma se aplana al contraerse en la inspiración, empuja las vísceras abdominales hacia abajo y ello conlleva un descenso del suelo pélvico. Pero cuando exhalamos y lo hacemos con profundidad, resulta fácil reclutar los músculos de ese suelo pélvico.


En la metodología Pilates existen varios tipos de respiración, pero como ya se sabe, fundamentalmente, es el diafragma el encargado de ella. El uso del diafragma incrementa el espacio vertical del tórax, forzando la inhalación debida al cambio de presión interna en el tórax. Esto está asociado a la estabilidad del tronco. Richardson ha descubierto una relación entre espaldas sanas, movimiento eficiente y respiración diafragmática.


Como vemos, el énfasis que puso Joseph Pilates sobre la respiración durante los ejercicios trasciende más allá de la “limpieza pulmonar” como decía el mismo, para implicar, además, a la estabilización o movilización de las articulaciones vertebrales.


Fuente: Pilates Terapéutico - Para la rehabilitación del aparato locomotor - Juan Bosco Calvo - Editorial Médica Panamericana.

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